CARACTERISTICAS DE LOS COMPUESTOS ORGANICOS PERSISTENTES (COPS)

Desde finales de la década de los 40 se han fabricado y liberado al medio ambiente miles de nuevos productos químicos sintéticos. Durante 1960, los científicos estudiaron por primera vez los efectos de algunas de estas sustancias químicas en el medio ambiente, que en la actualidad se conocen con el nombre de Compuestos Orgánicos Persistentes (COPs), y comprobaron que ocasionaban graves impactos a largo plazo en humanos y en la naturaleza.

Los COPs son un grupo de sustancias tóxicas muy resistentes a los procesos de degradación natural, por lo que presentan una estabilidad extrema y una vida larga. Una vez que se liberan al medio ambiente, muchas de estas sustancias persisten durante años e, incluso, décadas en el suelo y en fuentes de agua, desde donde se despliegan a la atmósfera. Además, muchos COPs son bioacumulativos, es decir, se acumulan en los tejidos grasos y en órganos de animales y humanos, acabando en nuestra cadena alimentaria.

En la actualidad existen suficientes evidencias científicas que muestran que los COPs ponen en peligro la salud de las personas y el medio ambiente. En junio del 2000, la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) de Estados Unidos estimó que, debido a la exposición a dioxinas -uno de los COPs- a través de los alimentos, el riesgo de padecer cáncer podría elevarse a uno de cada mil.

Otros problemas en la salud debido a la exposición a COPs son trastornos endocrinos, retrasos en el aprendizaje, problemas reproductivos como infertilidad, efectos en el sistema inmunológico, endometriosis e incremento en la incidencia de diabetes.

A pesar de que sus tres propiedades - persistencia, transporte a largas distancias, toxicidad y capacidad para bioacumularse - convierten a los COPs en los compuestos químicos más problemáticos a los que se han expuesto los sistemas naturales, se ha permitido a las industrias que continúen produciendo y diseminando estas sustancias por todo el planeta.

La organización que agrupa a las más importantes compañías productoras de sustancias químicas que liberan dioxinas y otros tóxicos organoclorados, hacen un lobby permanente para obstaculizar cualquier intento de regulación. En Estados Unidos, la industria química contribuyó con más de un millón de dólares a la campaña electoral de George Bush, según el Centre for Responsive Politics, una entidad independiente de ese país. Otro tanto, según Newsweek, hizo Frederick Webber, presidente del American Chemistry Council (ACC).

El Convenio de Estocolmo

El tratado internacional sobre los COPs es el resultado de años de negociación para obtener compromisos legales que permitan reducir y/o eliminar estos compuestos, siguiendo los acuerdos de la Cumbre de Río celebrada en 1992.
El Convenio Internacional sobre Compuestos Orgánicos Persistentes (COPs) del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estableció tomar medidas tendientes a la eliminación de 12 de estos compuestos, calificados como los más peligrosos para la salud , nueve de ellos pertenecientes a “la docena sucia”. Todos son organoclorados y se pueden dividir en tres grupos:

§ Subproductos contaminantes fabricados no deliberadamente : dioxinas y furanos, hexaclorobenceno.

§ Químicos industriales: PCBs.

§ Pesticidas: DDT, aldrin, dieldrin, endrin, clordano, heptacloro, mírex, toxafeno y hexaclorobenceno. El uso de estos nueve pesticidas está prácticamente prohibido en los países europeos.

Dioxinas

Entre estos COPs, las dioxinas son uno de los más potentes tóxicos químicos “artificiales”, reconocidamente cancerígenos y alteradores del sistema reproductivo.Se estima que el 11% de las muertes de cáncer que se producen en el mundo se debe a las dioxinas. Estos complejos químicos se crean como subproductos involuntarios de los procesos de combustión y procesos industriales, en los que se emplea cloro, carbono y oxígeno. La incineración de basuras y residuos hospitalarios contribuyen al 40% de la generación de dioxinas. Otras fuentes de dioxinas son la industria metalúrgica y química -la multinacional Dow Chemical es la principal productora a nivel mundial-; la fabricación del plástico PVC, disolventes y pesticidas clorados, y la industria papelera que blanquea la pasta de papel con cloro.

La exposición humana a las dioxinas ocurre a través del consumo de alimentos, especialmente a través de la carne, el pescado, huevos y los productos lácteos. También por exposición laboral o por vivir en lugares contaminados o cerca de fuentes de liberación de dioxinas. Los efectos sobre la salud incluyen alteraciones en el desarrollo ,al sistema reproductivo, efectos sobre el sistema inmunológico y cáncer.

Un ejemplo de la desastrosa acción de los COPs, y en forma especial de las dioxinas, ha sido revelado en recientes estudios efectuados en Vietnam. A 30 años de haber concluido la guerra, en la que aviones estadounidenses esparcieron 42 millones de litros del herbicida conocido como “agente naranja” (TCDD), se siguen detectando en las nuevas generaciones altos índices de cáncer, leucemia (principalmente en niños), tumores, malformaciones congénitas y abortos espontáneos. Esta sustancia química contiene una dioxina que se ha acumulado y conservado tanto en el suelo como en el agua. Los vietnamitas la ingieren a través de los alimentos. Estudios de Arnold Schecter, de la Universidad de Texas, efectuados entre 1990 y el 2000 en la ciudad de Bien Hoa (sur de Vietnam) demostró que 24 de cada 25 habitantes tenía una elevada cantidad de dioxinas en la sangre.

DDT

En el grupo de los plaguicidas, se destaca el DDT (diclorodifenil tricloroetano). Desde los años 40, este pesticida se ha utilizado en todo el mundo para intentar controlar las plagas en la agricultura, como plaguicida doméstico y en campañas sanitarias en contra de la malaria. Actualmente su uso está completamente prohibido en los países desarrollados, debido a los graves impactos sobre el medio ambiente y el ser humano. Sin embargo, todavía se sigue utilizando en algunos países en vías de desarrollo, aunque este pesticida mata las formas adultas de los insectos que transmiten la malaria, pero no las larvas.
El DDT aparece normalmente en las muestras de tejidos humanos y en la leche materna. Afecta principalmente el sistema nervioso central, disminuye la fertilidad, altera los sistemas hormonal e inmunológico, y favorece la generación de tumores.

Dieldrín, Aldrín y Endrín

Son tres de los pesticidas clorados más tóxicos y persistentes que existen. A pesar de las restricciones a su producción en los últimos años, siguen apareciendo en las muestras de tejidos humanos y en la leche materna.

La fabricación y uso de casi todos los COPs utilizados como pesticidas ha sido prohibida en la mayoría de los países, pero todavía quedan reservas de estos productos que están causando problemas a las personas que se exponen a ellos, o que las manejan en forma inapropiada.