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Todo
ser humano y animal está expuesto a plaguicidas y a los riesgos
para la salud que implica esta exposición. También
los habitantes de las zonas polares adonde finalmente se han ido
a depositar, por un efecto de «destilación mundial»,
plaguicidas clorados, como el Lindano, DDT, Aldrín y otros
contaminantes orgánicos persistentes como PBCs. Estas substancias
liberadas en regiones más cálidas se evaporan desplazándose
paulatinamente en un «efecto de saltamontes» a regiones
más frías, donde se condensan. Por esta razón,
en lugares como el Artico donde nunca se han utilizado plaguicidas
agrícolas, tanto personas como animales deben soportar una
sobrecarga de agrotoxicos que está afectando seriamente su
salud y sobrevivencia.
Entre estos efectos, la acción retardada de los plaguicidas,
que no la advierte de inmediato el afectado y que puede provocar
daños graves como son las malformaciones congénitas
y el cáncer, es uno de los problemas altamente preocupantes.
También, aquellos efectos diferidos, que son los daños
al material genético, expresados en las siguientes generaciones,
y los trastornos que pueden causar los plaguicidas en los sistemas,
inmunológico y reproductivo, que aseguran la supervivencia
de las especies en este planeta.
En
países de la región andina y del cono sur, millones
de campesinos, trabajadores agrícolas y forestales, comunidades
indígenas, habitantes cercanos o insertos en predios agrícolas
y los consumidores, a través del uso en el hogar y de los
residuos en los alimentos, están expuestos a cantidades significativas
de plaguicidas durante toda su v'ida, sin conocer sus impactos en
el ambiente y en la salud y en condiciones sociales, económicas
y culturales que están lejos de garantizar un pretendido
"uso seguro". Además, diversos factores presentes
en estos países, son agravantes de riesgos. Entre ellos,
los genéticos, la malnutrición, el analfabetismo,
algunos hábitos, como el alcoholismo, las enfermedades infecciosas,
el trabajo infantil en faenas agrícolas, la precariedad de
recursos en los servicios de salud públicos, etc.
La
excesiva carga de plaguicidas que, en estas condiciones, deben soportar
países del sur y los impactos sociales y ambientales asociados
a este uso, llevó al Observatorio Latinoamericano de Conflictos
Ambientales ha realizar un primer catastro de conflicto ambiental
por plaguicidas, en Chile, Perú y Bolivia.
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